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LUNAHUANÁ ANTE EL RIESGO DE CONVERTIRSE EN UN “CALLEJÓN” SIN PAISAJE...
No permitamos que la desidia convierta nuestro paraíso de aventura en un muro de concreto…
Por Administrador
Publicado en 06/05/2026 14:07
CAÑETE

Escribe: Ramón Payat Arteaga

Promotor Turístico del Corredor Turístico Cañete-Yauyos - Miembro de la Asociación de Prensa Turística del PerúPromotor Perú

Ha transcurrido inexorablemente el tiempo... Y, como Promotor Turístico con más de 30 años de labor ininterrumpida en favor del desarrollo del Corredor Turístico Cañete-Yauyos, en especial de la localidad de Lunahuanà, veo ahora con profunda tristeza como el Paraíso de Aventura de todos los limeños y amantes de la naturaleza se viene convirtiendo día tras día en un muro de cemento, siendo muy urgente que el sector privado conjuntamente con sus pobladores tomen conciencia de ésta realidad.

Y es que como sabemos el Distrito de Lunahuanà ya se encuentra ante el riesgo de convertirse en un “CALLEJÓN DE CEMENTO” donde la vista al río y la observación de su belleza escénica muy pronto podrían ser imposibles de apreciar.

Sumándose a ello, de que muchas de sus construcciones ya han roto irremediablemente el entorno paisajístico, habiéndose ignorado de ésta manera en su desarrollo las Líneas Maestras del Turismo.

El Turismo no es solo comercio; es, ante todo, la gestión de la belleza escénica y el patrimonio natural. Sin embargo, en Lunahuanà, hemos sido testigos de cómo la corrupción, el protagonismo político y un chauvinismo mal entendido, éste último con la creencia narcisista y fanática de que lo propio es superior a lo que viene de otro sitio, han prevalecido sobre el rigor técnico. En el que se ha desoído año tras año las recomendaciones de profesionales de primer nivel en Urbanismo y Planificación, priorizando intereses subalternos por encima del interés común y del paisaje que es la esencia de nuestro principal activo económico.

Hoy, ante esa falta de planificación de su espacio turístico, el Distrito de Lunahuanà ya se encuentra en una situación crítica, en el que lamentablemente se han perdido espacios de observación y donde la ocupación desordenada está asfixiando los puntos donde el visitante podía contemplar la majestuosidad del Valle.

Y ello se debe a que ha habido una deficiente gestión ambiental. Teniendo como un claro ejemplo de ello, la existencia de un botadero municipal, muy cerca del Pueblo (en pleno centro), que, bajo una visión técnica, debería ser hoy transformado en un atractivo Jardín Botánico, en un Parque Temàtico o en un Zoológico para el disfrute de los turistas. Agregándose a este factor negativo la ausencia de infraestructura pública, pues tampoco existe... una señalización turística en puntos estratégicos, ni proyectos de uso público que protejan el entorno.

Como es de conocimiento público a través del tiempo, el Distrito de Lunahuanà ya ha demostrado su potencial, al haber sido también sede de eventos de talla mundial como lo fueron durante los Juegos Panamericanos 2019.

No permitamos ahora que la desidia actual borre lo avanzado, desde donde los pioneros como Don Carlos Manuel Vereau (Director de la Página Aire del prestigioso Diario “El Comercio”), Luis Vereau Vallejo, Chando Gonzáles, Fernando Parodi, Josè “Witti” Bello, Dulio Vellutino, Mitchell Lemoine, Wally Valderrama y como quién les escribe llegáramos a fundar este interesante destino turístico en 1984 con el objetivo de convertir a Lunahuanà en un modelo de desarrollo turístico cercano a la ciudad de Lima.

Recordando en éstos párrafos y en èste arduo camino de Promotor Turístico de Lunahuanà deseo expresar mi inmensa gratitud a mi entrañable y gran amigo,el Arq. Diego La Rosa, Arquitecto y Urbanista Ambiental, reconocido como “El Caballero de la Arquitectura de Lima”, que gracias a su pasión por las motosllegó a recorrer casi todo el Perú, actividad ésta que no le impidió para constituirse en una autoridad indiscutible como Presidente de la Unión Panamericana de Asociaciones de Valuación de Ciudades y del Cuerpo Técnico de Tasaciones del Perú.

Fue así que gracias a las veces que lo visité en sus oficinas del Distrito de Miraflores siempre me recomendaba, con visión de experto, “que debía hacer todo lo posible para impedir que la Municipalidad Distrital de Lunahuanà extendiera Licencias de Construcción a diestra y siniestra”, puesto que primero tenía que priorizarse la Planificación de su espacio turístico con profesionales experimentados en el ramo, antes de cementar su futuro. Lamentablemente, mi lucha como la de otras personalidades fue infructuosa por los motivos ya aludidos.

Es por ello, que ante la falta de una eficiente gestión pública, así como también por el desmedido protagonismo político y el desprecio por la asesoría técnica urge el momento de actuar antes de que el paisaje que nos dio vida desaparezca por completo. Siendo que el actual Alcalde de turno o el próximo a elegir, tengan la obligación de asumir un compromiso político real, bajo la firma de un acta pública para proteger el escaso espacio que queda en Lunahuanà y de respetar su entorno ambiental y urbanístico. Pues que no se puede permitir que la improvisación siga destruyendo lo que la naturaleza nos legó.

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