Rosa Vásquez ha decidido hablar. Y cuando lo hace, no asume responsabilidades, no explica resultados y mucho menos reconoce errores. Prefiere victimizarse. Dice que están “empecinados” en sacarla del cargo y en “entorpecer” su trabajo. La pregunta es inevitable: ¿qué trabajo? Resulta francamente ofensivo escuchar estas declaraciones viniendo de una abogada que conoce perfectamente el peso de una sentencia judicial. Cuando existe una sentencia, no se trata de persecución ni de complots políticos, se trata de hechos probados. Negarlo no es defensa, es cinismo. Minimizarlo no es valentía, es una burla. Lejos de mostrar vergüenza política si es que aún existe, Rosa Vásquez culpa a un supuesto “grupito”, asegura que no le debe nada a nadie y que no teme a nada ni a nadie. Más aún, sostiene que no ha cometido abslutamente nada, que ella es prácticamente intachable. ¿De verdad cree que la población de la Región Lima es ingenua? Mientras la gobernadora vive en su propio discurso, la realidad golpea sin piedad. El sector Salud está en decadencia, hospitales abandonados, servicios colapsados, ciudadanos desatendidos. Pero para Rosa Vásquez, todo está “normal”. Una negación peligrosa que recuerda el comportamiento de otras autoridades cuestionadas que, cuando ya no pueden gobernar, optan por negar la realidad. La Región Lima hoy no necesita discursos victimistas ni autoridades que se sientan “santas”. Necesita liderazgo, gestión y responsabilidad. Y lo que tiene es soberbia, negación y una gestión que ha llevado a la región al abandono. Rosa Vásquez ya no sabe cómo defenderse, porque los hechos hablan más fuerte que sus palabras. El resultado está a la vista: una Región Lima en cenizas, cansada de excusas, harta de mentiras y cada vez más consciente de que el problema no es una persecución política, sino una mala gestión que se resiste a caer. La historia es clara: cuando un gobernante pierde la capacidad de gobernar, empieza a culpar a todos menos a sí mismo. Y ese, precisamente, es el punto en el que hoy se encuentra Rosa Vásquez. (DIARIO EL CHASKI)